Radar 24

LA CRUZ DELANTE Y EL PUEBLO ATRÁS

Desde Nietzsche hasta Schopenhauer

Mientras las olas del atlántico golpeaban las piedras y la resaca dejaba a la vista su espuma, a la distancia él venia, de su frente caía el sudor, cuál la espuma; mientras su calzado golpeaba el asfalto caliente del camino. El trayecto era largo, cumpliendo una profecía, y cargando en sus hombros el peso de un madero que hizo cruz. Era un peregrino que venía.

Había salido de Villa Altagracia, cuna de Sergio Vargas. ” Solo ” en su propósito, emprendió el sendero, uno que le llevaría al mar, para dejar ahí la impronta de su fe. Sin guitarra, en cada paso ponía, las notas de sus oraciones y alabanzas.

Mientras eso acontecía, en el discurrir del tiempo, ya más de 30 días tenían en encierro los habitantes de las comarcas y de todo el país; en esos días, al parecer solo la especie animal y el caminante podían estar en las calles y ser libres; los demás, los terrícolas, so pena de dos palos, una galleta o amanecer tras las rejas como tres patines, tenían la obligación de guardase antes de las 5pm. No es desigualdad, era el privilegio del tiempo del Vía crucis y la patente que tenía.

Se había corrido la voz, de que un año antes, en una misión parecida, el peregrino llegó al palacio para avisar lo que al año siguiente vendría ” bolas de fuegos caerían sobre su amada isla” dijo. Cuentan que él lo aviso y todos incrédulos ignoraron su mensaje; mientras la prensa, con su astucia, habría de descubrir de aquel recuerdo, que esa larga travesía fue para pedir la reelección de Danilo. Recibido por funcionarios, lo hacían ya, parte de Establishment.

Este nuevo vía crucis, aparte de la cruz, traía la compañía de colaboradores y colores encubiertos, que al final de la historia, se verían distanciados del azul del mar de su meta y más cercanos a la estrella amarilla que lo motivaba. El azul del mar y el amarillo de las estrellas, hacen conjunción armónica en la naturaleza; más, no así, en el contexto de la “realidad real” como diría un erudito y eminente Psiquiatra Dominicano.

Al llegar a la Vega, del comité gestor de la travesía, un grupo lo esperó para acompañarlo a la Iglesia a recibir la bendición del obispo y a dejar su historia, su mensaje del Dios vivo que
le habló y de lo que era su misión: limpiar de la pandemia a Puerto Plata y la Nación.

Concluido el encuentro, siguió solo su camino.

Mientras avanzaba a su meta, hizo paso por la hidalga de los 30 caballeros, acompañado por una unidad policial. Nadie lo esperaba ni recibió, no sé, si por falta de promoción o porque aún lejos de su destino, no despertó el interés de los lugareños.

“El mandamás” alcalde de la ciudad, cual zorro atento siempre a todo, le siguió por un rato a distancia, grabando la escena de lo que acontecía. Era que con su olfato de buen sabueso algo presentía, y quería curarse en salud, por si el lío venia.

Ya más cerca de su destino, empezaban asomar los curiosos que por grupos se reunían para verle pasar, darle agua y echarle una bendición, una plegaria o integrarse dentro del grupo que ya le acompañaba en el trayecto restante.

Corría el sábado 26 y entrada la noche, llegó a Imbert, su última parada antes de llegar a las aguas del Atlántico. ¡Oh! sorpresa, al encontrarse con un micro mitin que lo esperaba, para verlo de cerca, darle posada; y cual mesías, estar cerca de él. Había llegado el elegido, dijeron muchos. La logística preparada, empezaba a calentar los motores para el día final.

A la llegada del alba, el presagio de lo que acontecería era evidente; todas las reglas de prudencia y orden estaban rotas, las autoridades poniendo su sello, accionaron en su liderazgo y abrieron el redil para que salieran las ovejas. Junto a un ” comité organizador y de protocolo ” dirigiendo la logística; el 911, bomberos, defensa civil, gobernación, alcalde,
interior y policía, policía nacional con todo y comandante, dieron paso a la irracionalidad de una multitud con hambre de esperanzas que desbordó la ciudad. Ya a su entrada a la “Novia
del Atlántico” un centenar más se unía y entre curiosos, fanáticos, motorizados y buscadores de que algo se le pegara, la multitud había tomado el pueblo; el mar humano desbordaba la razón de lo que a su paso dejaba.

Desde la teoría de Nietzsche, cuando estableció que: ” La voluntad de poder no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo”. La escena me remonto a su teoría del “SUPERHOMBRE” al plasmar en Así habló Zarastruta: «Os diré lo que es el superhombre. Es el sentido de la tierra. ¡Yo os conjuro, hermanos míos, a que permanezcáis fieles al sentido de la tierra y no prestéis fe a los que os hablan de esperanzas ultraterrenas! «El hombre es una cuerda tendida entre la bestia y el superhombre, una cuerda sobre un abismo».

Pasando por Kant, quién logró unificar las posturas de empirismo y racionalismo, donde concluye, al parecer, que razón y experiencia deben ir juntas, entrecruzándose y no en paralelas.

Hasta llegar a Schopenhauer, quién rechaza la incognoscibilidad kantiana de la “cosa en sí”, afirmando que la esencia del mundo es una voluntad ciega e irracional.

Nos damos cuenta que la fuerza del poder se ejerció; que la razón brillo por su ausencia; que las experiencias de avezados dirigentes políticos terminaron en ceguera, generando al final, una irracionalidad que se colectivizó sin prever consecuencias; o quien sabe, si urdida con propósitos encubiertos.

A todas luces el hecho no era orgánico.

Antes de llegar al mar, hacen una paradita en la iglesia, que, al encontrar cerrada, y en necesidad de presentar la cruz y dejar una oración, de manera irreverente tratan de penetrar, pero los curas, desde la puerta no los dejaron ingresar. No había ya control de nada, la
efervescencia del fanatismo religioso tomaba cuerpo, cuál el buen vino, pero en esta ocasión, para dejar al final, un mal sabor a boca.

Calle arriba y calle abajo, los poderes fácticos, dejaban su sello de compañía, dando aquiescencia al acto. Era que nadie quiso quedar fuera, para después no recibir los embates por no haber apoyado tan “noble causa”. Nadie se detuvo a pensar y meditar lo que ocurría, lo mágico social-religioso, había tomado control en la psiquis de todos, y cuál el rito Taíno de la Cohoba, alucinaban al fervor del momento; la razón y la prudencia estaban de fiesta,
cediendo el control al fanatismo cubierto con el manto de la religiosidad, al hartazgo del encierro, a la cercha disfrazada y el pseudo evento religioso, que los había obnubilado a todos.

La llegada a la playa fue colofón para postrar la cruz en el mar, con la que el corona virus se iría y así revalidar al día siguiente, los “dones del peregrino. Cuán lejos estaban de imaginar las consecuencias de la acción, que repercutió como temblor en todo el País, y, que traería un alto precio a pagar.

El obispo de Puerto Plata fue el primero que no bien acabado el “acto” y al saber del intento de penetrar en a la iglesia, emitió una nota de protesta por el hecho. De ahí y al empezar a retornar a la realidad, el alcalde expresa que fue cogido en su buena fe, al prestar a petición de unos munícipes la discoligth para una música sacra; el efecto domino estaba en acción y todos empezaron a buscar limpiarse cual Pilatos y tirarle el muerto al otro. Cada quien con “sus razones” excusaba su presencia y el apoyo dado.

Era obvio que iban a rodar cabezas, y ese mismo día, la primera fue la del coronel de la dotación, el alcalde en zar muela se defendió y el Pte. de su partido, con sentido y mesura, reprochó la acción y explicó lo sucedido; los del partido de Gobierno lanzaron su artillería culpando a la oposición, ya todo había pasado al plano político y en campaña hay que enfilar los cañones al contrario, para debilitarlo en procura de producirle bajas y en este caso, votos.

Mientras las redes encendidas en dimes y te diré, y las calles desoladas lucían…De la nada, y por arte de magia llegaron los RANGERS, rugiendo (como el león). las unidades y equipos del contingente de aseo y fumigación del candidato oficialista, que, junto al alcalde recién
derrotado, encabezaban un operativo digno de cualquier serie de acción. Aún nadie se explica y ellos mismos ni de eso hablan; cómo todo ese personal, logística y equipos, estaban listos para un” operativo” de esa naturaleza. Tal vez muchos olvidaron lo que ” Hacer lo que
nunca se ha hecho” conlleva, es como sacar un conejo del sombrero del mago.

Cada quien que vio lo sucedido o lea estas líneas, tendrá su propia versión y posición sobre los hechos de marra. Es posible que el guion de la película saliera mal y le explote en la cara a alguien.

Todos tienen cuota de responsabilidad en lo acontecido, todos en mayor o menor medida, son corresponsables por lo sucedido, la omisión del sentido común de algunos y la irracionalidad que acompañó la permisibilidad y el ego, se conjugaron en un evento de mal gusto, inoportuno y de consecuencias que en el tiempo se verán y que deseamos no pasen a mayores.

No podía quedarse al otro día, el Doctor. que cambió su bata blanca, para ponerse el traje de político y con pecho ancho y tono aireado, excluyó a los suyos y con grito de guerra en su participación matinal de las 10am, dice:” Esa sirena que sonaba era del disco-light y no
del 911″ desentonado y olvidando que estamos en la era digital, los videos le pusieron un tapa boca a su argumento, demostrando con imágenes que el 911 estuvo en todo momento, desde Altamira hasta la playa. Al otro día, hizo mutis de sus palabras, al no poderse quitar la
mascarilla.

La vida me ha enseñado que la honestidad paga bien, que la humildad engrandece; que asumir los errores propios enaltece; que la mentira tiene patas cortas y que de donde menos se espera, la verdad flota como el corcho; a que actuar con inteligencia emocional, da paz y libera el alma; que la arrogancia es una emboscada personal que te asecha y en cualquier momento pasa la factura.

Esta peregrinación me recuerda la llegada de los españoles cuando la cruz se plantó en las aguas de La Isabela; dando inicio a la evangelización del nuevo mundo. Me hace reafirmar, que, aunque la fe mueve montañas, en este caso, movilizó a todo un pueblo ávido de un respiro de esperanza y que cual válvula de escape, se aferró al clavo caliente de la ignorancia; es que el fanatismo destruye y hace tara en la evolución de la psiquis del ser humano.

El Peregrino ni idea tenía de la dimensión del “proyecto” en que se había comprometido, pues nada de lo ocurrido se hace solo ni al azar.

Por mis propias vivencias, valido que hay un Dios vivo que nos acompaña; que deja saber de diferentes formas su voluntad; que nos guía por el sendero de Emaús, que otorga dones con propósitos, pero que deben ser llevados con prudencia y humildad.

Llevemos siempre la cruz delante y pongamos el mundo detrás, que nos sirva de experiencia y aprendizaje lo vivido para no reeditarlo. Crezcamos en la Fe, en la unión, en la humildad, anhelemos en la esperanza el bien propio y colectivo, pero no lancemos nuestras vidas al abismo, ni a un pueblo a la desgracia.

Midamos las apetencias personales y políticas, donde la mesura sea la regla y no la excepción.

Puerto Plata, ciudad hermosa, llena de historia, de cultura, de paisajes, de atracciones y de gente noble y trabajadora, no merecía ser arrastrada detrás de la cruz de un pseudo “mesías”.

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