Radar 24

Una computadora para todos sí, pero…

Por: Elisangela Silfa Santa 

Siempre me habían dicho que la intención es lo que vale, al llegar a adulta comprendí que solo con intención no se logran los objetivos. Entregar a cada niña y niño una computadora, es una buena
acción, el seguimiento que se le da es una intención. Antes de la pandemia era necesario que cada estudiante tenga una computadora o por lo menos acceso a una con servicio de internet, en tiempo de COVID-19 es imprescindible. Es penoso y hasta frustrante para una familia cuando sus hijas e hijos deben de cumplir con algunas asignaciones y los paqueticos del celular no alcanzan para entregar el propósito y más ahora que no pueden ir al centro de internet más cercano. Para muchas su alivio llegó con República Digital, lleno de fanfarrias y un gran acto. Con el paso del tiempo llegaron los dolores de cabezas porque la mayoría de familias no estaban capacitadas para apoyar en el uso adecuado de la nueva herramienta que le entregaron, en gestión del tiempo frente a la pantalla, seguimiento de las asignaciones y compra constante de paquetico para las tareas en las diversas plataformas educativas utilizadas por los centros. A las niñas y a los niños no se le orientó sobre el cuidado de la misma en sus casas y fuera de ellas, por lo que algunas han sido robadas y
otras dañadas ¿Quién se encarga de conocer cuántas niñas y niños tienen la computadora que le entregaron? ¿Tienen acceso a internet? Es fundamental que un programa que tiene esas características contemple la capacitación de las familias antes de entregar el aparato, exponiendo
sus beneficios, pero también sus riesgos en todas las áreas y las implicaciones. Así mismo, que se oriente al alumnado sobre sus cuidados, sus potencialidades y sus riesgos.

Que en los centros educativos se impulse su uso de manera eficaz y no como un cuaderno más, que el equipo docente siga mirando sus áreas de mejora para potenciar el uso de la TIC en sus
diferentes asignaturas y fomentando el trabajo en equipo con sus colegas y con el alumnado.

Para que esto siga teniendo sentido, se debe de mirar el plan. No se puede estar actuando sin reflexionar en el proceso, sin repensar el actuar para redefinir lo que falta del trayecto. Una computadora sí, pero que la razón, pese más que la intención. Que se evalúe a cada familia y que quienes dispongan de aparatos en sus casas y tengan las condiciones, no se le entregue. Hay niñas y niños con dos computadoras y otros sin ninguna, lo que hace que existan familias beneficiadas con más computadoras que miembros en el hogar.

El periodista y escritor alemán Kurt Tucholsky en su momento dijo: “lo contrario de “bueno” es “buena intención””. Dele usted el tono y sigamos mirando lo que nos trae el post Covid-19 para la transformación de la mirada en el sistema educativo.

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