El nuevo avión presidencial de Argentina generó un enorme revuelo este jueves por la tarde tras una maniobra arriesgada que realizó el piloto antes de aterrizar.
Cuando parecía que iba a tomar tierra, el aparato continuó el vuelo y giró hacia un costado. Desde la Agrupación Aérea Presidencial aclararon que se trató de un sobrevuelo de bautismo, previamente autorizado por la torre de control del aeropuerto.
Según medios locales, la aeronave no trasladaba a Alberto Fernández, quien ya se encontraba de descanso en Chapadmalal.
En términos aeronáuticos, la maniobra que realizó fue un “low pass”, acción que los especialistas califican como “una negligencia“, pues se vincula más con vuelos acrobáticos.











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